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OPPO Reno, análisis: un gran móvil que pide a gritos un nuevo software

octubre 15, 2018
OPPO Reno, análisis: un gran móvil que pide a gritos un nuevo software 1
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OPPO Reno, imagen destacada

Resulta raro ver cómo, pese a ser una de las marcas que más teléfonos vende a nivel global, OPPO ha conseguido mantenerse silenciosa en un segundo plano en la gran mayoría de mercados de oeste durante tantos primaveras, mientras otras de sus vecinas como Xiaomi o Huawei desembarcaban en estas regiones a timbal y platillo. Ahora, eso ha cambiado.

El año pasado la compañía miembro del conglomerado BBK Electronics dio el primer gran paso en su plan de conquistar oeste a través de un teléfono progresista como pocos, el OPPO Find X. La propuesta, que quizá se pasaba de ambiciosa, sirvió como pulvínulo para el incremento de una nueva comunidad de teléfonos, que esta vez sí, llegan con el punto de mira puesto especialmente en Europa: OPPO Reno.

Es el maniquí pulvínulo de esta serie de terminales el que hoy pasa por nuestra mesa de pruebas, con el objetivo de demostrar que, ahora sí, OPPO cuenta entre sus filas con un digno candidato a robar contorno a los modelos que reinan el segmento de la tonalidad media premium.

Índice de contenidos:

OPPO Reno: ficha técnica de características y especificaciones

OPPO Reno
Especificaciones
Dimensiones 156.6 x 74,3 x 9 mm / 185 gramos de peso
Pantalla AMOLED de 6,4 pulgadas. Ocupa el 93.1% del primero
Resolución y densidad Full HD+ (2340 x 1080 píxeles) / 19,5:9 / 402 ppp
Procesador Qualcomm Snapdragon 710
RAM 6 GB LPDDR4x
Sistema operante ColorOS 6 basado en Android 9 Pie
Almacenamiento 256 GB
Cámaras Trasera: 48 MP(IMX 586) + 5 MP Exaltado Night Mode 2.0, Color Mapping, 4K Video, Artistic portrait mode. Primero de 16 MP f/2.0 Portrait Mode 2.0, Soft Light
Depósito 3.765 mAh con carga rápida VOOC
Otros Catedrático de huellas en pantalla, puerto para auriculares de 3,5 mm, Dual nano SIM, Dolby Atmos, NFC, USB Tipo C

Lo mejor del OPPO Reno

Diseño y construcción

OPPO Reno, diseño de la parte trasera

Mentiría si dijese que el OPPO Reno no es uno de los teléfonos más bonitos que han pasado por mis manos este año. El diseño de este dispositivo está cuidado hasta el más leve detalle, desde los sutiles acentos de color verde que encontramos en el cogollo de encendido y en la trasera del teléfono, hasta la flaca franja que recorre los laterales de aluminio otorgándole una textura única, pasando por una cámara que no sobresale ni un solo milímetro de la trasera de vidrio, y que aún así queda protegida delante posibles daños gracias a un pequeño saliente cromado que, de algún modo, recuerda a los “espejos” para autorretratos con los que contaban móviles históricos como el Sony Ericsson K700.

La cámara no sobresale ni un solo milímetro de la trasera de vidrio.

Igual de buena es la construcción, pues el Reno se siente un teléfono extremadamente sólido, y a su vez cómodo de utilizar gracias a la ligera curvatura de su parte trasera de cristal, que ayuda a suministrar el agarre. Y hablando de la trasera, no se puede dejar de costado el precioso color verde esmeralda, que se aleja de los llamativos degradados de otros teléfonos venidos desde Asia y puesta por una apariencia más sobria y elegante, aunque no se olvida de retozar con los reflejos dependiendo de cómo la luz incida sobre la parte trasera. En definitiva, OPPO puede estar orgullosa de este diseño, y la serigrafía Designed by OPPO que recorre la franja derecho ubicada a su espalda, está más que justificada.

Boton y textura lateral del OPPO Reno

Es todavía digno de paladar el trabajo realizado por la marca en lo que al beneficio del primero se refiere. La pantalla del teléfono, AMOLED de 6,4 pulgadas de diagonal y resolución Full HD+ –que ofrece un resultado correcto, sin más–, está rodeada de unos márgenes ínfimos, e incluso su mosca es una de las más delgadas que hemos trillado a lo extenso de 2019, solo superada por la de modelos como el OnePlus 7 Pro. Para conseguirlo, la marca ha decidido transigir a final dos ejercicios de diseño diferentes que merece la pena destacar: el primero consiste en la inclusión del disertador de huellas dactilares integrado en la pantalla, y el segundo, la dije de la corona del Reno y el detalle que mejor lo define, un mecanismo automatizado encargado de hacer aparecer y desaparecer la cámara primero, de una modo que no habíamos trillado en ningún otro maniquí hasta la época:

OPPO Reno, análisis: un gran móvil que pide a gritos un nuevo software 2

Del disertador de huellas hay que aseverar que su funcionamiento no llega a ser excelente, ni por tasa de descubrimiento ni por velocidad de desbloqueo, pero siquiera llega a ser un punto película del teléfono. El resultado es comparable al que pudimos obtener el año pasado con el OnePlus 6T, maniquí con el que este OPPO Reno comparte algún que otro detalle estético.

Y del mecanismo angular de la parte superior, sorprende el ingenio de OPPO a la hora de solventar pequeños retos de diseño apoyándose en esta estructura. Por ejemplo, el flash LED de la cámara trasera se esconde en esta pestaña, de modo que solo aparece cuando es necesario, evitando así que la cubierta de plástico que cubre el flash pudiera sufrir daños. Mientras tanto, en la parte primero no solo aparece la cámara delantera de 16 megapíxeles de resolución, sino que todavía incluye el altavoz primero para llamadas, capaz de propagar el sonido incluso cuando la pestaña está escondida gracias a dos pequeñas aperturas ubicadas acoplado encima de la pantalla.

Sorprende el ingenio de OPPO a la hora de solventar pequeños retos de diseño apoyándose en la estructura mecánica.

Del sistema en cuestión pegado a aseverar que el tiempo que tarda en realizar el movimiento completo es inferior a un segundo –aproximadamente de 0,95 segundos–, quedando así poco por debajo de modelos como el OnePlus 7 Pro –0,8 segundos– en cuanto a velocidad. Incluso es un mecanismo poco más ruidoso –no demasiado– que el utilizado por su compañía hermana, aunque la diferencia no llega a ser significativa.

Para concluir sobre el apartado del diseño, es necesario mencionar que no encontramos certificación IP que asegure resistor al agua o al polvo, aunque sí aparece en hábitat un detalle que poco a poco va sentando las bases de su desaparición definitiva en teléfonos móviles: el puerto para auriculares de 3,5 milímetros.

Rendimiento y autonomía

OPPO Reno, frontal con pantalla encendida

A grandes rasgos, el Snapdragon 710 que monta este OPPO Reno no es más que un Snapdragon 670 poco más potente, y cubo que este extremo ya ha demostrado ser una de las mejores plataformas desarrolladas por Qualcomm en 2018, era de esperar que el 710 no decepcionase. Y así es.

El rendimiento del extremo maniquí de OPPO es excelente, mucho más cercano al de un móvil de una tonalidad superior que al de un móvil de menos de 500 euros. Los pocos problemas que encontraremos están estrechamente relacionados con el propio software del teléfono, y no con el repertorio de prestaciones encargado de darle vida. Incluso ayudan, claro, los 6 GB de memoria RAM, que poco a poco se van convirtiendo en el en serie adentro de este segmento.

Incluso es buena su autonomía, aunque pudiera parecer lo contrario al ver que el Reno monta una orden inferior a 4.000 mAh de capacidad, mientras que algunos de sus rivales ya superan esta signo. No obstante, la eficiencia del procesador de 10 nanómetros de Qualcomm, sumada a los agresivos sistemas de bienes energético de ColorOS se traducen en una autonomía que puede sobrepasar sin problemas el día de uso, con cerca de 6 o 7 horas de pantalla encendida.

La tecnología VOOC nos permite recargar las pilas al completo en poco más de una hora.

En el momento que haya que sobrevenir por el cargador, la tecnología VOOC nos permite recargar las pilas al completo en poco más de una hora, eso sí, usando solamente cargadores compatibles con esta tecnología –todavía funcionan los accesorios de carga rápida de OnePlus, pues ambos sistemas comparten tecnología–.

Fotografía

Camaras del Oppo Reno

Seré sincero: no esperaba que las cámaras del OPPO Reno fueran a ser tan buenas. A través de un sistema fotográfico que no se desvía demasiado de la tendencia seguida por la mayoría de fabricantes en 2019 –un sensor principal Sony IMX586 de 48 megapíxeles, apoyado de uno encargado de capturar información de profundidad–, la coloso china se talego de la manga un apartado de cámaras muy capaz, y para carencia concorde al de un teléfono de menos de 500 euros.

Es cierto que la calidad fotográfica no llega al nivel del Pixel 3a XL que analizamos un par de semanas atrás. Pero el mérito de OPPO en este aspecto recae en su audacia de no seguir los mismos pasos de otros fabricantes asiáticos en términos de procesado de imagen –véase, posesiones de belleza extremos o suavizados exagerados que se traducen en fenómenos como el ya conocido “objeto acuarela”–, pese a que estos pudieran iniciar imágenes más vistosas o llamativas. En su zona, la compañía puesta por ofrecer resultados más realistas en los que el detalle no brilla por su desaparición. Y no puedo hacer otra cosa que no sea alabar esta audacia. No obstante, abordaremos todos los detalles sobre las cámaras del OPPO Reno en su apartado correspondiente, pues no todo sobre ellas es bueno.

Lo peor del OPPO Reno

Software

OPPO Reno, pantalla encendida

Viniendo de probar uno de los primos mayores de este OPPO Reno, el OnePlus 7 Pro, sobrevenir de utilizar OxygenOS a usar ColorOS resulta poco menos que un suplicio.

Todo funciona lo suficientemente rápido, el software está basado en Android 9 y el parche de seguridad es relativamente flamante –marzo de 2019 en el momento de propagar este investigación–. Pero me temo que ahí se acaban las bondades.

Cero más emanar y encender el dispositivo por primera vez, aterrizamos en el launcher por defecto de ColorOS, que en zona de acogerse al cajón de aplicaciones por defecto, lleva todos los iconos a la pantalla de inicio –sin ni siquiera ordenarlos de ningún modo concreto–, aunque será posible utilizar la opción por defecto de Anroid. Y es acoplado en la pantalla principal donde aparecen el primer problema evidente: aplicaciones duplicadas.

Por algún motivo, OPPO considera que durante el tiempo que vas a usar el móvil vas a carecer un leve de tres navegadores distintos: Yandex, Opera y Chrome. Incluso se da por hecho que todo aquel que se compre el teléfono será beneficiario de Facebook y, por consiguiente, se incluye la aplicación ya instalada, y por si Gmail no fuera suficiente como mandatario de correo electrónico, todavía está presente Aqua Mail.

Las sorpresas no acaban ahí. En zona de acaecer desarrollado un teclado propio o emplazar por Gboard, ColorOS no solo introduce TouchPal con su tienda repleta de preciosos –nótese la ironía– temas disponibles para descargar. Incluso se incluye un extraño “teclado seguro” que aparece automáticamente cuando vas a escribir información confidencial como una contraseña –y buena suerte al intentar encontrar la opción para desactivarlo entre el confuso menú de ajustes del sistema–.

Todo eso es acoplado lo que quiero ver carencia más inaugurar mi nuevo teléfono.

Y la relación sigue: un buen número de las cadenas de texto no están correctamente traducidas al castellano, el modo “Always on Display” no muestra notificaciones, se incluyen todas las herramientas de “optimización” habidas y por acaecer, que para más inri llegan activadas por defecto –así que cuando las notificaciones de algunas app no llegan, no es difícil deducir que se debe a los estrictos sistema de bienes de energía y memoria de ColorOS–, incluyendo una aplicación de “Diligencia del teléfono” que realizará autodiagnósticos frecuentemente para determinar si existen “amenazas” –así resplandor OPPO a tener ocupados 1,38 GB almacenados, 390 MB de personalidad, o a no acaecer iniciado sesión en OPPO Cloud, entre otras muchas cosas–.

En el diseño, OPPO sorprende por su ingenio al poner soluciones simples a problemas complejos. En el software, se intenta poner alternativa a problemas que no existen.

Estoy seguro de que el sinfín de utilidades y funciones que incorpora este fork de Android son bienvenidas en aquellas regiones en las que OPPO lleva primaveras siendo una de las firmas de narración. En oeste, en cambio, donde incluso Huawei y Samsung, las dos compañías más relevantes de la industria, han llegado al punto de tener que refinar su software lo longevo posible, me temo que ColorOS lo tendrá difícil para calar entre el sabido. Al menos en el estado en el que se encuentra en esta sexta publicación.

Así son las cámaras del OPPO Reno

OPPO Reno, trasera de color verde

Ya adelantaba ayer que OPPO no ha decidido sufrir demasiado con respecto al hardware que da vida al apartado fotográfico del Reno. Para eso ya está el Reno 10X y su espectacular teleobjetivo de 10 aumentos. En su zona, la marca introduce el mismo sensor Sony de 48 megapíxeles que hemos trillado ya en modelos como los propios OnePlus 7 y 7 Pro o algunos de los modelos más recientes de Xiaomi y Redmi. Calibrado a su costado se encuentra una cámara secundaria, con 5 megapíxeles de resolución y focal 2.4 encargada de capturar información de profundidad en aquellas capturas realizadas con el modo retrato activado.

En la parte primero, escondida en el mecanismo con forma de cuña -evitaré el símil con la alero de tiburón. Está muy trillado– se encuentra una sola cámara de 16 megapíxeles de resolución y focal 2.0.

Es necesario todavía detenerse en la aplicación de cámara. Como la gran mayoría, tanto su interfaz como la forma en que las opciones y los modos están dispuestos se inspiran en la app de cámara del iPhone, e incluso el color de acento en amarillo es heredado del software de Apple. Eso no es malo, pues al fin y al final se traduce en una app con una apariencia limpia y tratable de usar, con los tres modos más importantes –vídeo, foto y retrato– en un carrusel en el que podemos movernos deslizando a derecha o izquierda, y el resto escondidos en un menú acoplado encima del ataque directo a la exposición.

Selfie con OPPO Reno

No desatiendo el HDR, que se puede desactivar, forzar o dejar que actúe de modo cibernética. Incluso se incluye la opción que OPPO denomina “Potenciación croma”, que básicamente se encarga de saturar al longevo los colores, y la posibilidad de activar filtros en tiempo efectivo. OPPO, encima, no se olvida de dotar al software de su cámara de un sistema de reconocimiento de escenas basado en IA, que cumple perfectamente su cometido y es capaz de detectar la mayoría de situaciones y ajustar automáticamente los parámetros de la cámara en consecuencia.

La cámara del OPPO Reno no solo cumple, sino que fascina teniendo en cuenta el segmento al que pertenece.

El principal problema que encontramos en la cámara del Reno está, de nuevo, relacionado con su software. Si perfectamente el tiempo de obturación es tan rápido como cabría esperar de un móvil como este, en ocasiones la aplicación de cámara simplemente deja de permitir sacar fotos por muchas veces que se pulse el obturador, y es necesario reiniciar la app para poder retornar a capturar imágenes como de costumbre. Desafortunadamente, esto sucede con más frecuencia de la que nos gustaría.

Comportamiento de día, modo retrato y de sombra

Foto ampliada OPPO Reno

De día, –y cuando la app lo permite– la cámara del OPPO Reno no solo cumple, sino que fascina teniendo en cuenta el segmento al que pertenece. Los resultados son muy buenos en términos de contraste y nivel de detalle, más aún cuando el HDR entra en engranaje, y entre las pocas pegas que se le pueden sacar a las fotografías destacamos cierta desatiendo de exactitud a la hora de interpretar los colores, adecuado a la tendencia del procesado de saturar en exceso los tonos primarios –azules y rojos sobre todo–.